Guía para visitar la ciudad blanca Arequipa

Conocida como la Ciudad Blanca, un destino que encanta por la belleza de sus blancas arquitecturas en piedra y entornos de volcanes nevados, donde se esconden impresionantes reservas naturales y mágicos caseríos rurales.

Sobre Arequipa

Arequipa es la capital y mayor ciudad del Departamento de Arequipa, el cual se encuentra situado en la parte sur de Perú. La ciudad misma, se extiende en una zona de valles, rodeada de montañas, donde sobresalen majestuosos conos volcánicos, como el Misti, Chachani y Pichu Pichu.

La mayor fama de la ciudad, procede de su maravilloso centro histórico declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, hogar de un sinnúmero de construcciones que datan de la época virreinal y republicana, características por el uso de piedra volcánica blanca, utilizando la técnica del sillar.

Además de historia, Arequipa es un destino de naturaleza, albergando en sus entornos sorprendentes destinos naturales, tales como el Cañón de Colca, uno de los cañones naturales más profundos del mundo, famoso también, por ser un lugar privilegiado para la observación del vuelo de cóndores.

En las proximidades de Arequipa, también se encuentran numerosos pueblitos típicos, los cuales han logrado conservar a lo largo del tiempo, parte de su patrimonio colonial, costumbres gastronómicas y tradiciones ancestrales.

Turismo histórico: Un paseo por el centro histórico de Arequipa, es sin duda, la principal actividad que ofrece la ciudad, constituyendo una de las mejores postales de la época virreinal y republicana de Perú, conservando aún sus centenarias callejuelas, grandes casonas en piedra blanca y edificios religiosos. Entre sus numerosas construcciones de interés, no se puede dejar de mencionar joyas barrocas como la Iglesia de la Compañía y el enorme monasterio de Santa Catalina, una verdadera ciudadela de 20.000 mt2.

Ecoturismo: En los entornos de Arequipa, se esconden joyas de patrimonio natural, en general representativos de los paisajes montañosos de la región, donde se hacen evidentes valles, ríos y enormes cimas volcánicas. Entre los principales destinos de ecoturismo que la región ofrece, destacan la Reserva Nacional Salinas y Aguada Blanca y el Cañón de Colca.

Turismo vivencial: Tanto en las proximidades de Arequipa como en el Valle de Colca, se encuentran asentados numerosos poblados que dan muestra de las culturas ancestrales de la región, conservando tradiciones folclóricas, artesanías y construcciones coloniales. Algunos de los más visitados, corresponden a Cayma y Villa Hermosa de Yanahuara.

¿Cómo viajar a Arequipa?

Avión: Desde diversas ciudades de Perú y Chile, existen vuelos regulares que realizan viajes a Arequipa arribando al Aeropuerto Internacional Alfredo Rodríguez Ballón, localizado a 12 kilómetros de la ciudad. Desde el lugar se pueden tomar tanto taxis como buses metropolitanos.

Bus: Desde la mayoría de las grandes ciudades del Perú y algunos destinos internacionales tales como Argentina, Chile y Bolivia, se pueden realizar viajes a Arequipa en bus, arribando al Terrapuerto Internacional Arequipa o al Terminal Terrestre. A modo de referencia un viaje en bus desde Lima a Arequipa tarda 17 horas, atravesando 1000 kilómetros.

Tren: Solo desde algunas ciudades de la costa y la sierra se pueden realizar viajes a Arequipa en tren, a través de las dos líneas existentes: Cusco-Puno-Arequipa y Arequipa-Mollendo.

Clima: Mejor época para viajar a Arequipa

Arequipa cuenta con un agradable clima a lo largo de todo el año, con 300 días de sol, junto a temperaturas que no suben de 25 °C y rara vez bajan de los 10 ºC. En términos generales, en relación a las precipitaciones y humedad, se suele considerar que existen dos estaciones: Húmeda y seca.

El verano, entre diciembre a marzo, es conocido como la temporada húmeda, presentando mayor cantidad de nubes, algunas lluvias, mayor humedad y temperaturas medias mínimas de 10 ºC y medias máximas de 20 ºC.

El invierno, entre abril y noviembre, es conocido como la temporada seca, presentando muy baja humedad, nulas precipitaciones y temperaturas que, si bien son prácticamente iguales al verano, se pueden sentir un poco más frías debido a la sequedad del aire.

En conclusión, si bien siempre puede ser un buen momento para realizar viajes a Arequipa, se suele considerar que mejores meses para visitar la ciudad, corresponden a los de la temporada seca, evitándose las precipitaciones y mayores índices de humedad.

Algunos consejos y recomendaciones...

Cambiar dinero: Dentro de la ciudad se puede cambiar dinero tanto en bancos como en casas de cambio autorizadas. Estas últimas son fáciles de encontrar tanto en el aeropuerto como en los alrededores de la Plaza de Armas.

Vestimenta: Ropa de telas frescas para el día y algún abrigo para las noches, considerando temperaturas que a lo largo del año no suben de 25 °C y muy rara vez bajan de los 10 °C. Entre diciembre y marzo también es recomendable contar con algún impermeable o paraguas, para protegerse de las precipitaciones.

Propina: Si bien no es un servicio obligatorio se suele dejar un 10% del consumo total.

Información turística: Se pueden adquirir folletos, mapas e información turística, en los módulos situados en el Aeropuerto y el Portal de la Municipalidad en Plaza de Armas.

Seguridad: Arequipa no presenta graves problemas de seguridad, por lo que las recomendaciones son las mismas que al viajar a cualquier otro destino, evitando la ostentación de artículos de valor o caminar de noche por las zonas no turísticas.

Alojamiento: El mejor lugar para hospedarse corresponde al centro histórico, donde se concentran la mayoría de los atractivos turísticos, si bien puede ser más caro permite el ahorro en transporte.

Tour: Es mejor comprar en agencias de viajes, ya que en plaza hay personas que captan turistas ofreciendo tours (llamados jaladores, informales)

Radiación: Es imprescindible el uso de protector solar y gafas con filtro UV, considerando los altos índices de radiación presentes.

Ahorro: Si se busca ahorrar en comida, una buena opción es el Mercado San Camilo en el Centro Histórico, encontrándose en él algunos restaurantes y cafeterías con precios significativamente más bajos que en el resto de la ciudad.